
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) otorgó la autorización ambiental para la construcción del Libramiento Vial Cancún Sur, una nueva carretera que permitirá conectar directamente la terminal de carga del Tren Maya con el Aeropuerto Internacional de Cancún y la carretera federal 307, en dirección a Playa del Carmen. La resolución fue emitida el 1 de junio de 2026, apenas seis meses después de que el proyecto fuera sometido a evaluación ambiental por parte de Tren Maya S.A. de C.V., en diciembre de 2025.
El proyecto contempla la edificación de una vialidad de 15.4 kilómetros con tres carriles por sentido, un viaducto de 1.16 kilómetros para cruzar las vías ferroviarias sin interrumpir su operación, un puente sobre la avenida Huayacán, entronques con las carreteras federales 180 y 307, además de obras de drenaje, banquetas y ciclovías en determinados tramos. La inversión total asciende a 3 mil 121 millones de pesos, con un plazo de construcción estimado en 18 meses y una vida útil proyectada de 50 años.
De acuerdo con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), el objetivo central de esta vialidad es descongestionar el tráfico urbano de Cancún, reducir los tiempos de traslado hacia el aeropuerto y facilitar el acceso a la terminal de carga ferroviaria. Con ello se busca retirar gradualmente el transporte pesado del casco urbano y fortalecer la cadena logística del sureste del país, integrando de forma más eficiente la infraestructura ferroviaria con la red carretera y aérea de la región.
No obstante, la misma evaluación ambiental advierte que el principal impacto de la obra será el cambio de uso de suelo en 68.5 hectáreas de selva mediana subperennifolia, catalogado como un impacto directo, permanente y severo. Entre los efectos identificados se encuentran la pérdida de cobertura vegetal, la fragmentación del hábitat de fauna silvestre, alteraciones del relieve, riesgo de erosión, posibles afectaciones al acuífero kárstico ante derrames accidentales de combustibles, y un incremento temporal de polvo y ruido en la fase constructiva. En conjunto, el estudio registró 260 interacciones entre las actividades del proyecto y los distintos componentes del ecosistema.
Para hacer frente a estos impactos, el proyecto incluye un programa de mitigación ambiental que contempla acciones de rescate, ahuyentamiento y reubicación de flora y fauna protegida antes del inicio de las obras, así como la instalación de pasos de fauna para mantener la conectividad ecológica. También se prevé la conservación del suelo fértil retirado durante el despalme, reforestaciones compensatorias, impermeabilización de las zonas de abastecimiento de combustible y un sistema integral de manejo de residuos. Del presupuesto total, 66.9 millones de pesos se destinarán a programas ambientales y 77.5 millones a una fianza ambiental que garantice el cumplimiento de dichas medidas.
El libramiento quedará sujeto a un Programa de Vigilancia Ambiental que supervisará de manera permanente el cumplimiento de las medidas de prevención y compensación. Con esta autorización, el Tren Maya incorpora una nueva obra complementaria a su infraestructura, que se suma a las estaciones, hoteles, terminales de carga y otras vialidades de conexión ya construidas o en proceso. El promovente sostiene en sus conclusiones que el proyecto es ambientalmente viable al considerar que los impactos identificados pueden ser gestionados sin rebasar la capacidad de carga del ecosistema, aunque la magnitud del desmonte previsto ya genera atención entre sectores ambientalistas de la región.

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