
Tres familias nayaritas se reunieron ante medios de comunicación para exigir justicia tras la muerte de dos jóvenes —identificados como Germán Enrique Medina, de 20 años, y Olaf Rubio Merino, de 20 años— en un accidente registrado sobre la autopista Tepic-Matanchen. Un tercer ocupante del vehículo, de nombre Jesús, sobrevivió con lesiones de consideración y debió ser intervenido quirúrgicamente, aunque al momento de la conferencia no pudo estar presente debido a su estado emocional y físico.
De acuerdo con los testimonios de los familiares, el siniestro ocurrió alrededor de las 2:40 de la madrugada, hora que coincide con la indicada en el acta de defunción de Germán Medina. Los padres señalaron que se enteraron del hecho a través de transmisiones en medios de comunicación, no por notificación oficial de ninguna autoridad. Llegaron al lugar de los hechos aproximadamente a las 7 de la mañana, cuando los cuerpos aún permanecían en el sitio y la zona estaba acordonada.
La madre de Germán detalló que el accidente habría sido desencadenado por un vehículo previo que se había siniestrado en la autopista y cuyos ocupantes habrían abandonado la escena sin reportar el incidente ni alertar a conductores que transitaban por el tramo. Ese vehículo abandonado, que carecía de placas visibles al momento en que las familias llegaron al lugar, habría provocado la colisión fatal. Los familiares cuestionaron por qué la concesionaria de la autopista no activó protocolos de alerta desde la caseta de cobro para prevenir a los conductores sobre el obstáculo en la vía.
Las familias también señalaron presunta negligencia en la atención médica de emergencia. Afirmaron que el joven Jesús, quien sobrevivió al impacto, intentó pedir auxilio sin que ninguno de los conductores que circulaban por el lugar se detuviera a auxiliarlos. Añadieron que la atención de los servicios de rescate no fue oportuna y que la centralización del incidente no funcionó de manera adecuada durante las primeras horas.
La madre de Germán señaló haber manifestado, durante el proceso de reclamación del cuerpo de su hijo ante la Fiscalía General del Estado, su intención de presentar una querella formal tanto contra los ocupantes del vehículo que habría originado el accidente como contra la concesionaria de la autopista. Indicó que hasta el momento de la conferencia no habían tenido contacto directo con ninguna autoridad ministerial ni habían recibido información sobre la identidad de los responsables del vehículo abandonado.
Los padres de Olaf coincidieron en el reclamo de justicia y pidieron que la investigación no se diera por concluida prematuramente. Destacaron que su hijo era ingeniero de sonido con proyectos profesionales activos y que trabajaba en colaboración con su propio padre. Por su parte, la madre de Germán mencionó que su hijo había firmado recientemente un contrato con una distribuidora con sede en la Ciudad de México, con quien estaba próximo a formalizar su relación laboral.
Al cierre de la conferencia, las familias convocaron a las autoridades estatales, legisladores y a la concesionaria a pronunciarse sobre los hechos. Exigieron que el caso siente un precedente legal que obligue a las operadoras de autopistas a activar protocolos de seguridad de manera permanente, y no únicamente durante periodos vacacionales. Solicitaron además que se impulse una ley que lleve los nombres de Germán y Olaf para sancionar a concesionarias que omitan dichos protocolos.
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