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Aguas negras y boom inmobiliario amenazan a Mezcales y la laguna del Quelele

Descargas de drenaje en fraccionamientos y canales pluviales agravan la crisis sanitaria y ambiental en Bahía de Banderas.

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Redacción
11:00 a.m.6 min de lectura
Aguas negras y boom inmobiliario amenazan a Mezcales y la laguna del Quelele

En el fraccionamiento Carima e Ivarica, en el poblado de Mezcales, municipio de Bahía de Banderas, vecinos denuncian que desde hace meses corren aguas negras a cielo abierto por el canal pluvial que atraviesa la zona habitacional y recreativa. La mezcla de drenaje crudo y agua de lluvia ha convertido el cauce en un foco permanente de infección, con olores fétidos, charcos de agua oscura y presencia constante de insectos.

Habitantes del lugar relatan que la situación se ha vuelto insostenible durante la temporada de lluvias, cuando la corriente arrastra residuos y excremento hacia zonas donde juegan niños, transitan personas adultas mayores y se concentran actividades deportivas y recreativas. El regidor León Olvera recorrió recientemente el canal y documentó que todo el tramo se encuentra contaminado por descargas de aguas residuales, sin que hasta ahora se observe una intervención de fondo por parte del gobierno municipal.

De acuerdo con el regidor, el origen del problema estaría en el fraccionamiento Altavela, desarrollado por la constructora Casas ARA, cuyos drenajes estarían siendo descargados directamente al canal pluvial en lugar de canalizarse a una planta de tratamiento de aguas residuales. Vecinos recuerdan que tanto el titular de OROMAPAS como el presidente municipal con licencia Héctor Santana García se comprometieron, primero en campaña y después ya en funciones, a solucionar este problema, pero las descargas continúan y no se han informado obras estructurales que detengan la contaminación.

Las aguas negras que salen de la zona de Altavela se desplazan por el canal hasta llegar a los fraccionamientos Carima e Ivarica y, finalmente, desembocan en la laguna del Quelele, uno de los cuerpos de agua más importantes de Bahía de Banderas por su riqueza de fauna y flora de humedal. Diversos estudios y reportes han documentado desde hace años niveles elevados de contaminación por coliformes fecales en esta laguna, atribuidos a descargas de aguas residuales sin tratar que llegan a través de arroyos y canales conectados al desarrollo urbano.

Ambientalistas y especialistas han advertido que el avance de la mancha urbana alrededor de la laguna del Quelele y la falta de una protección efectiva dejan a este ecosistema en estado de vulnerabilidad frente a la presión de fraccionamientos, hoteles y desarrollos turísticos. La iniciativa reciente del gobierno municipal para declararla área natural con protección especial busca frenar ese deterioro, pero choca con una realidad donde las descargas de aguas negras siguen llegando por canales como el que atraviesa Mezcales, poniendo en riesgo manglares, aves y especies acuáticas que dependen de la calidad del agua.

La crisis no se limita a Mezcales. Habitantes de San José del Valle también han denunciado el uso de otro canal pluvial como tiradero de aguas negras, particularmente en la avenida José Ponce, donde derrames de drenaje han contaminado el cauce y afectado tortugas, peces y otras especies que habitan en el lugar. Estas situaciones reflejan un patrón: canales diseñados para manejar agua de lluvia están siendo convertidos, de facto, en tuberías abiertas de drenaje, sin tratamiento previo y sin medidas de mitigación ambiental ni sanitaria.

En términos de salud pública, los vecinos señalan que la proliferación de zancudos en estas zonas se ha disparado, lo que coincide con el aumento de casos de dengue en la región durante la temporada de lluvias. Las aguas estancadas y cargadas de materia orgánica favorecen la reproducción del mosquito transmisor, incrementando el riesgo para niñas, niños y personas de la tercera edad que transitan diariamente por los alrededores de los canales contaminados. Médicos y organizaciones comunitarias han insistido en que la gestión del drenaje y de las aguas residuales es un elemento clave para contener brotes de enfermedades transmitidas por vectores.

El regidor León Olvera ha pedido “dignidad” para la población mediante obras de infraestructura que garanticen servicios públicos de calidad y un manejo adecuado del agua y el drenaje, lo que implica la participación coordinada de Obras Públicas, Servicios Públicos y OROMAPAS. Según su denuncia, los desarrolladores inmobiliarios no estarían cumpliendo con los dictámenes de construcción que los obligan a trabajar sus aguas residuales mediante plantas de tratamiento, lo que abre la puerta a que las descargas vayan directo a cauces naturales y canales pluviales, como ocurre en Mezcales y San José del Valle.

El contexto general es un boom inmobiliario en Bahía de Banderas que, durante la administración de Héctor Santana, ha incrementado la presión sobre la infraestructura de agua y drenaje sin una planeación ecológica integral. Diversos reportes periodísticos señalan que el organismo operador OROMAPAS arrastra una deuda millonaria y enfrenta una crisis de abastecimiento que deja a miles de familias con agua solo algunos días a la semana, mientras el sector hotelero de lujo y los grandes desarrollos inmobiliarios mantienen consumos muy elevados. Este desequilibrio hídrico, acompañado de drenajes colapsados y taponamientos agravados por las lluvias, se traduce en colonias sin agua potable y al mismo tiempo expuestas a aguas negras.

Organizaciones ambientales y sociales han denunciado que la falta de agua en colonias como San José, San Vicente y Valle Dorado convive con la contaminación generada por complejos turísticos y fraccionamientos que descargan aguas residuales sin tratamiento adecuado. En ese escenario, Mezcales, Carima, Ivarica y San José del Valle se convierten en ejemplos claros de cómo el crecimiento desmedido, permisos otorgados sin considerar la capacidad de la infraestructura y la ausencia de plantas de tratamiento efectivas tienen impactos directos en la salud de la población y en los ecosistemas locales.

La problemática en los canales de Mezcales y San José del Valle también pone en riesgo la imagen turística de la Riviera Nayarit, cuya principal carta de presentación son sus playas, humedales y paisajes costeros. Investigaciones previas ya habían señalado que la deficiente red de drenaje y el mal manejo de aguas residuales han provocado episodios de contaminación en playas como Bucerías, La Cruz de Huanacaxtle y otros puntos del litoral, afectando tanto a turistas como a residentes. De continuar esta tendencia, la combinación de aguas negras, falta de tratamiento y crecimiento urbano sin criterios ambientales podría comprometer el atractivo natural que sostiene buena parte de la economía regional.

Frente a este panorama, vecinos y representantes populares demandan acciones concretas: clausura de descargas ilegales, instalación y supervisión de plantas de tratamiento en desarrollos como Altavela, reconstrucción de redes de drenaje, limpieza y saneamiento de canales pluviales, así como la implementación efectiva de la declaratoria de protección de la laguna del Quelele. Además, exigen transparencia en los compromisos asumidos por OROMAPAS y el gobierno municipal, con plazos verificables y participación ciudadana en el seguimiento de obras, para evitar que las promesas de campaña queden, una vez más, por debajo de la realidad que se vive en las colonias de Bahía de Banderas.

 
 
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