La involución humana

Recientemente, hemos estado expuestos a hechos violentos que se han perpetuado, manifestando la rotunda ruptura del entramado social actual. En el mundo, con el conflicto entre Ucrania y Rusia; en lo nacional, la barbarie perpetuada entre algunos espectadores durante un partido de futbol entre los equipos de Atlas y los Gallos de Querétaro; y en lo local, con el asesinato de un Odontólogo en Xalisco, Nay, así como dos mujeres fallecidas, consecuencia de una riña vecinal en Tepic, Nay.

En el conflicto entre Rusia y Ucrania se pone de manifiesto la lucha por el control del poder de una región multicultural hermanada históricamente con relevancia energética, económica y geo- estratégica. Ante esto, se puede recordar la frase tu libertad termina donde empieza la del otro. Siendo aquí Rusia, quien ha violado este principio al invadir una nación extranjera a sus fronteras, lo cual es completamente cuestionable. Sin embargo, resulta increíble como los medios occidentales han sesgado la información detallada en este conflicto, censurando medios rusos, impidiéndonos tener un panorama completo de los orígenes y las motivaciones que esta situación plantea. Esta censura informativa, no permite al usuario conocer con certeza el trasfondo y los intereses que se trastocan en el escenario global para poder así discernir de forma objetiva la opinión pública, afectando el tan honroso principio de la libertad de expresión que tanto pregonamos en los sistemas occidentales.

En esta batalla campal, juegan, como en otro tipo de acontecimientos, las llamadas fake news, que no es sino mostrar información falsa haciéndola pasar como real, haciendo uso de ejercicios de montaje, chantaje o mera suposición para disponer a la opinión publica ante el resultado que la mainstream espera. Todos(as) nos volvemos sujetos privados de esas libertades originales que supuestamente justifican nuestros sistemas democráticos. Y, tal como en su momento advirtió Giovanni Sartori (2002), nos volvemos en seres que ya no pensamos, sino que solamente vemos y aceptamos la realidad tal y como se nos muestra en una sociedad teledirigida.

Esta desinformación se aprovecha de medios digitales con mayor facilidad de propagación, creando verdaderos espectáculos, donde se nos obliga a tomar partido sobre un determinado suceso, creando segmentación en nuestras sociedades. La estrategia de división para debilitar al enemigo, ha sido ampliamente utilizada a lo largo de la historia. Sin embargo, cuando sus consecuencias se manifiestan en una guerra, actos de violencia en partidos que deberían ser solamente deportivos, o en la simple convivencia diaria, es cuando aparentemente reaccionamos, sin conocer el fondo del problema que lo antecedió. La desinformación además de dividir opiniones, propicias condiciones de odio hacia el otro, siendo el otro cualquiera que piense, guste, sienta o reaccione distinto a lo establecido. Este camino mediático es elaborado precisamente para distraernos de los temas que nos afectan en lo inmediato y futuro.

La ONU afirma que el 40 % de todos los conflictos armados en el mundo, son por el control de los recursos naturales, pero en la sociedad de la imagen en que estamos inmersos actualmente evita que, como seres pensantes, creemos nuestros propios filtros cognitivos para razonar nuestras acciones más allá del impulso que la inmediatez nos plantea. Es por esto, que, si vemos guerras, inmediatamente tomamos partido en alguna fracción, y no vemos el daño moral, humano y hasta ecológico que cualquier conflicto armado representa.

La manipulación mediática esta estrechamente relacionada con la inmediatez de nuestra sociedad. Buscamos tan fervientemente el reconocimiento que nos valide en la sociedad de la imagen, que hasta enaltecemos personas que no nos aportan nada, apoyamos a lideres de cierto o tal bando sin importar el daño humano y ecológico que represente, resulta entonces, más valioso tener la razón, aunque esta razón sea efímera y forme parte del entramado mediático para mover nuestras acciones hacía hábitos de consumo ilimitado de recursos, ya que se actualmente se necesita poseer más, tener más (dinero, likes, fama) para existir, lo cual forma un círculo vicioso que solo provoque consumo de energías, despilfarro de recursos naturales y generación de más basura, que al final no va ni siquiera terminar de satisfacernos. Como lo es en la guerra, en el odio, al consumir al otro, también nos consumimos nosotros.

El negocio de las armas es el único beneficiado en cualquier guerra, pero en esta sociedad de la imagen, nos volvemos fríos ante la violencia que aparece día tras día, y nos obliga a normalizar situaciones, en lugar de intentar prevenirlas y cambiarlas. La realidad que el daño que hacemos al medio ambiente, es consecuencia directa de un sistema desigual que nos dividide y nos corrompe, en donde solo importa el individuo, que degrada, usurpa y hasta se le permite robar lo mas valioso de todos los seres, que es la vida misma, y que roba también la oportunidad de salvar nuestro medio ambiente, sin el cual siquiera podría la vida existir.