La presidenta Claudia Sheinbaum realizará su primer viaje oficial a España el próximo 18 de abril, cuando se traslade a Barcelona para participar en una reunión multilateral con sus homólogos de cuatro naciones latinoamericanas. El encuentro congregará al presidente español Pedro Sánchez, al brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, al colombiano Gustavo Petro y al uruguayo Luis Lacalle Pou, en lo que la mandataria mexicana caracterizó como una convocatoria de gobiernos de corte progresista durante su conferencia matutina de este viernes.
Esta gira representa un hito en las relaciones bilaterales entre México y España, particularmente tras un período de distanciamiento diplomático que marcó el final de la administración anterior. Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, la relación con la nación ibérica se mantuvo en pausa, situación que se evidenció cuando ni el rey Felipe VI ni el presidente español asistieron a la toma de protesta de Sheinbaum en octubre de 2024. La ausencia de ambas autoridades españolas en ese acto protocolario simbolizó las tensiones acumuladas entre ambos gobiernos, particularmente en torno a temas históricos sin resolver.
El viaje de Sheinbaum ocurre un mes después de que el monarca español realizara declaraciones públicas reconociendo los abusos perpetrados durante la Conquista de América, afirmación que genera expectativa sobre cómo se abordará este espinoso tema durante la reunión de Barcelona. El asunto de la Conquista ha sido fuente de fricción bilateral desde hace años, particularmente cuando López Obrador solicitó formalmente al rey Felipe VI y al Papa que pidieran disculpas por los excesos cometidos durante la colonización, demanda que coincidió con las conmemoraciones de los 500 años de la caída de Tenochtitlán en 2021.
La convocatoria de estos cinco mandatarios responde a una estrategia diplomática más amplia de alineamiento entre gobiernos con agendas similares en materia social y política. La reunión en Barcelona servirá como espacio para coordinar posiciones sobre temas de interés común entre naciones que comparten identificaciones ideológicas, según los planteamientos expuestos por la mandataria mexicana. Este encuentro multilateral contrasta con la frialdad que caracterizó los últimos años de relaciones diplomáticas entre México y España, abriendo una nueva etapa de engagement entre ambos gobiernos.
Las próximas semanas serán determinantes para conocer la agenda detallada de la reunión de Barcelona y los posibles acuerdos que emerjan de este encuentro presidencial. Se espera que durante el viaje se aborden tanto cuestiones de cooperación bilateral como temas de proyección internacional, sentando las bases para una relación más fluida entre México y España bajo la nueva administración Sheinbaum. La visita también servirá como prueba de la capacidad de la presidenta para restablecer vínculos diplomáticos con naciones europeas clave en el contexto de la política exterior mexicana.

