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Concreto inflado: Bahía de Banderas paga más caro sus calles que el gobierno de Nayarit

Documentos oficiales muestran que dos obras municipales de pavimentación en Bahía de Banderas cuestan por metro hasta el doble que proyectos similares del Gobierno de Nayarit, mientras un contrato financiado con recursos federales luce más apegado a la realidad. Además, el Ayuntamiento difundió cifras distintas a las de su propio expediente técnico en al menos una de las obras.

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Redacción
01:23 p.m.5 min de lectura
Concreto inflado: Bahía de Banderas paga más caro sus calles que el gobierno de Nayarit

En Bahía de Banderas, pavimentar una calle puede salir hasta el doble más caro por metro que hacerlo en obras similares del Gobierno de Nayarit. Así lo muestra una revisión de oficios de Tesorería, un contrato de obra pública y comunicados del propio Ayuntamiento, que además evidencia que en al menos un caso la versión pública de una obra no coincide con lo que dice su expediente técnico.

El primer caso de esta investigación es la calle Josefa Ortiz de Domínguez, en la localidad de Mezcalitos. El oficio de la Jefatura de Egresos y Control Presupuestal del Ayuntamiento describe esta obra como una construcción de empedrado ahogado en mortero con huellas de concreto hidráulico, con un costo autorizado de 8 millones 316 mil 852 pesos con 32 centavos, pagados con recursos propios del municipio. Ese documento ubica el tramo intervenido entre las calles Ignacio Zaragoza y Jauja.

El comunicado que el propio Ayuntamiento publicó sobre esta obra, sin embargo, ofrece otra versión. Ahí se habla de una inversión de 7 millones de pesos y de la intervención de cuatro cuadras, cifras que no corresponden ni al monto ni al alcance real que aparece en el documento oficial de Tesorería. Según la reconstrucción hecha a partir del expediente, la obra corresponde a tres cuadras y no a cuatro, y su costo real es mayor al difundido públicamente.

Con esos datos, la obra de Mezcalitos queda con un costo de 4 millones 158 mil 426 pesos por cuadra y 41 mil 584 pesos con 26 centavos por cada metro de pavimento. Esa cifra resulta particularmente llamativa porque el empedrado ahogado suele ser, según catálogos oficiales de precios unitarios utilizados en distintos municipios del país, una solución más económica que un pavimento de concreto hidráulico completo. Que termine siendo más cara que obras de concreto integral abre una pregunta legítima sobre si el precio pagado corresponde realmente al tipo de obra ejecutada.

El segundo caso es la calle Violeta, en la colonia Ramón Larios de San Juan de Abajo. Ahí sí existe coincidencia entre el comunicado del Ayuntamiento y el documento oficial de Tesorería, que reporta una obra de concreto hidráulico con un costo de 9 millones 781 mil 329 pesos, financiada con participaciones del Ramo 28. Considerando sus tres cuadras y 265 metros de longitud, el costo equivale a 3 millones 260 mil 443 pesos por cuadra y 36 mil 910 pesos con 68 centavos por metro. Es una cifra alta, pero al menos en este caso la narrativa pública y el expediente técnico se mueven en la misma dirección.

El contraste se vuelve más claro cuando estas dos obras se comparan con proyectos ejecutados por el Gobierno de Nayarit en la misma región. En el programa del estadio de béisbol y sus calles aledañas, el estado construyó pavimento de concreto hidráulico en 19 cuadras con una inversión de 46 millones 199 mil 829 pesos, lo que arroja un costo de 2 millones 431 mil 569 pesos con 95 centavos por cuadra y 25 mil 218 pesos con 25 centavos por metro. Algo similar ocurre con intervenciones en la colonia Goberndores de Tepic, donde el gobierno estatal reportó 7 cuadras por 14 millones 920 mil 80 pesos, equivalente a 2 millones 131 mil 440 pesos por cuadra y 26 mil 643 pesos por metro.

En ambos casos estatales, el costo por metro se mantiene entre 25 mil y 26 mil 600 pesos, muy por debajo de lo que reportan las dos obras municipales de Bahía de Banderas. La diferencia es todavía más notoria si se considera que la obra más cara del municipio no es la de concreto hidráulico, sino la de empedrado ahogado, que en teoría debería costar menos.

Hay un tercer elemento que matiza el panorama. Un contrato de obra pública identificado como FAISMUN-OP-HXII-13/2025 corresponde a la construcción de pavimentación en concreto hidráulico de una cuadra, también sobre la calle Josefa Ortiz de Domínguez, pero en la colonia Ovando de Bucerías. Esta obra se financia con el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Municipal y de las Demarcaciones Territoriales del Distrito Federal (FAISMUN), un recurso federal que forma parte del Ramo 33 y que está sujeto a reglas de operación más estrictas y a revisión periódica de la Auditoría Superior de la Federación.

Según los cálculos disponibles, esta cuadra financiada con FAISMUN tiene un costo por metro sensiblemente más bajo que las otras dos obras municipales, a pesar de tratarse también de concreto hidráulico. La explicación más razonable tiene que ver con el origen del dinero: cuando el recurso es federal, el municipio debe documentar con mayor precisión el expediente técnico, los precios unitarios y la comprobación del gasto, porque cualquier inconsistencia puede derivar en observaciones de auditoría. En cambio, cuando el financiamiento proviene de participaciones estatales o de recursos propios, la revisión suele ser más local y deja más margen para ajustes que no siempre se explican con claridad.

Todo esto no permite hablar todavía de un caso de corrupción comprobada, pero sí de una investigación con bases sólidas. Existen documentos oficiales que muestran variaciones importantes en el costo por metro de obras similares dentro del mismo municipio, una diferencia notoria frente a los precios que maneja el Gobierno de Nayarit, y al menos un caso en el que el comunicado oficial del Ayuntamiento no coincide con lo que dice su propio expediente técnico.

Lo que falta por transparentar son los generadores de obra, las estimaciones pagadas, los precios unitarios aplicados en cada proyecto y una explicación formal de Obras Públicas y Tesorería sobre por qué existen estas diferencias. Hasta que esa información se conozca a detalle, queda abierta una pregunta que cualquier vecino de Bahía de Banderas tiene derecho a hacer: por qué pavimentar sus calles cuesta tanto más que hacerlo en obras similares del Gobierno de Nayarit, y por qué la versión que el Ayuntamiento cuenta en sus comunicados no siempre coincide con lo que firma en sus propios documentos oficiales.

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